Los trastornos alimentarios
Los trastornos de la alimentación son problemas de conducta serios. Puede ser que la persona coma en exceso o que no coma lo suficiente como para mantenerse sana y saludable.
Los tipos de trastornos son:
- Anorexia nerviosa, cuando la persona adelgaza demasiado, pero no come lo suficiente porque se siente gorda.
- Bulimia nerviosa, que incluye períodos donde la persona come demasiado seguidos por frecuentes purgas, a veces vómitos autoprovocados o uso de laxantes
- Compulsión para comer, que consiste en comer sin control
Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de tener trastornos de la alimentación. Suelen comenzar en la adolescencia y con frecuencia se presentan con depresión, trastornos de ansiedad y abuso de drogas.
Los trastornos de la alimentación pueden causar problemas en el corazón, en los riñones e incluso la muerte. Es importante obtener ayuda a tiempo. El tratamiento incluye supervisión, terapia psicológica, asesoramiento nutricional y, algunas veces, medicinas.
¿Cómo se pueden prevenir los trastornos de conducta alimentaria?
La prevención se puede realizar en diferentes ámbitos, como en la familia o en el colegio:
- Los centros escolares pueden suponer una fuente de información muy válida, tanto para los padres como para los alumnos, mediante conferencias impartidas por profesionales. Asimismo, las actitudes de los profesores y de las compañeras ante la sospecha de un caso, pueden resultar determinantes en la detección.
- En casa, la prevención se basa en una adecuada relación familiar, con supervisión directa por parte de los padres y promoviendo un ambiente favorable para el diálogo. A pesar de que los padres puedan sentirse como “intrusos” en la intimidad de sus hijos, cuando se sospeche alguna conducta alimentaria alterada es muy importante que la observen de cerca. El hábito de comer en familia es una de las principales medidas preventivas.
¿Cómo se tratan los trastornos de conducta alimentaria?
Si no se trata a tiempo, un trastorno del comportamiento alimentario puede tener consecuencias muy negativas en la vida de una persona. Las consecuencias físicas pueden llegar a ser graves.Existe tratamiento, aunque la recuperación puede llevar un largo tiempo.El pediatra o el médico de familia suele detectar los primeros síntomas y pueden comenzar el tratamiento, con controles de peso y recomendaciones a la paciente y a la familia. Cuando este primer paso no sea suficiente, se deberá acudir a un especialista en psiquiatría o psicología. En las menores de 18 años, el papel de los padres es fundamental y es imprescindible que se involucren en el tratamiento.El tratamiento principal es la modificación de la conducta alimentaria alterada, con reestructuración de conceptos erróneos y creación de conciencia de enfermedad.En la bulimia nerviosa, los fármacos denominados ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), en especial la fluoxetina, son efectivos en la reducción de los atracones y los vómitos. En la anorexia nerviosa solo se deben emplear cuando haya síntomas ansiosos o depresivos.En los casos más graves puede ser necesaria la hospitalización, con mayor frecuencia en los casos de anorexia, cuando la restricción es importante y se ha desarrollado desnutrición, deshidratación, tensión baja, etc.
fuente:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/eatingdisorders.html